Policiales
Tendrá que pasar 18 años en la cárcel por violar y embarazar a su propia hija menor
Miércoles 25 de Abril de 2012 | El lunes se leyó la sentencia para el hombre, que también habría abusado de otro de sus hijos
Cuando escuchó la sentencia, ni siquiera se inmutó. Mientras el juez le anunciaba que pasaría los próximos 18 años de su vida encerrado entre los cuatro muros del penal de Villa Urquiza, parecía no importarle. Simplemente se levantó de su silla y regresó a la celda donde permanece alojado desde 2008, cuando se descubrió el aberrante hecho.
El condenado tiene 42 años y recibió esa pena por violar y embarazar a su única hija mujer cuando ésta era apenas una niña de 12 años. Los delitos que se le imputaron fueron abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y daños graves ultrajantes.
El juicio finalizó el lunes a la noche. La fiscal de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, solicitó 20 años de prisión para el acusado. La misma pena fue pedida por el juez de Menores, Silvio Maza Villalba. En cuanto al abogado querellante, Manuel Ruiz, pretendía que la condena fuera de 42 años. Por su parte, la defensa pidió la absolución del imputado.
Finalmente, el tribunal -integrado por Horacio Lázaro Villalba, Alfonso Zóttoli y Stella Maris Arce- decidió sentenciar al hombre a 18 años de cárcel.
Además, Maza Villalba solicitó que el condenado reciba tratamiento psicológico y psiquiátrico de por vida y que esos diagnósticos sean tenidos en cuenta cada vez que se evalúe la posibilidad de concederle algún tipo de permiso para salir del penal.
"No vi otro caso así"
El juez de Menores se mostró absorto ante las características del hecho juzgado. "No he visto otro caso así en toda mi carrera, con esa violencia y esas actitudes", afirmó a LA GACETA.
Y recordó que, a lo largo del juicio, el acusado no hizo referencia al hecho que se le imputaba en ningún momento. "A su turno, declaró pero no aceptó preguntas, dijo que la nena no lo quería y nunca demostró dolor ni arrepentimiento", señaló el magistrado.
A Maza Villalba le preocupa que, por el perfil del condenado, pudiera salir en libertad y representar algún peligro para sus hijos y su ex mujer. "Tengo entendido que él es cocinero dentro del penal y que no tiene problemas con nadie. Durante el juicio lo evaluaron cuatro psicólogos y tres psiquiatras, y todos coincidieron en que es una persona que no se integra, que es peligrosa para la sociedad y que tiene un desorden con la cuestión sexual", agregó.
En cuanto a la víctima, que hoy tiene 17 años, los profesionales señalaron que tiene un estrés postraumático que no va a lograr superar nunca en su vida.
Violación y embarazo
El hombre habría abusado de la menor en, al menos, tres oportunidades. La primera habría sido en 2005, cuando la nena tenía nueve años, pero en aquella ocasión no hubo acceso carnal, lo que recién habría ocurrido tres años después. Según contó una fuente judicial, el hombre la encerró en una pieza, la agredió física y psicológicamente y después la violó en la cama matrimonial.
Los abusos se descubrieron cuando la víctima quedó embarazada y, ante los síntomas, su mamá la llevó al médico. Cuando la ecografía evidenció lo que pasaba, la niña le contó a su madre lo sucedido y la mujer denunció el hecho en la Policía.
Luego la menor perdió el embarazo y se ordenó la detención de su padre, quien permaneció prófugo durante un mes y medio hasta que finalmente fue llevado a Villa Urquiza.
La única participación que tuvo la víctima a lo largo del juicio -que duró una semana- fue a través de la pantalla de una computadora, donde se proyectó la grabación de su declaración en cámara Gesell, cuatro años atrás. El acusado no aceptó ni negó las imputaciones.